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MethodBeginner·7 min read

OKR y KPI: qué es cada uno, en qué se diferencian y cuándo usar cuál

Se confunden todo el tiempo y sirven para cosas distintas. Un KPI vigila que el negocio siga funcionando; un OKR empuja a que cambie. Explicado con ejemplos y sin suponer que usted ya sabe qué significan las siglas.

son las iniciales de objectives and key results: objetivos y resultados clave. , de key performance indicator: indicador clave de desempeño. Ambas siglas hablan de números, y por eso se mezclan. Pero responden preguntas distintas.

El KPI pregunta
¿Esto sigue funcionando como debe? Vigila la salud del negocio tal como es hoy. Vive indefinidamente: se mide este mes, el que viene y el año entrante.
El OKR pregunta
¿Qué vamos a cambiar en los próximos tres meses? Empuja a la empresa a un lugar donde todavía no está. Tiene fecha de inicio y fecha de fin.

Cómo se escribe un OKR

Un OKR tiene dos mitades. El objetivo se escribe en palabras y debe poder recordarse sin leerlo: «que los clientes vuelvan sin que tengamos que perseguirlos». No lleva números y sí lleva ambición.

Los son entre dos y cinco números que demuestran que el objetivo se cumplió. Cada uno con valor de partida, valor meta y fecha. Si al final del trimestre los números llegaron, el objetivo se logró, y no queda espacio para discutirlo en la reunión.

Ejemplo completo

Objetivo: «los clientes vuelven solos». Resultado clave 1: subir la a seis meses del 18% al 30%. Resultado clave 2: subir el de 34 a 50. Resultado clave 3: bajar las quejas por cada cien entregas de 7 a 3. Fecha: 31 de diciembre.

La diferencia en una tabla mental

Duración
El KPI es permanente. El OKR dura un trimestre o un año.
Meta
La del KPI suele ser el nivel que ya se alcanza y hay que sostener. La del OKR es un salto que hoy no se alcanza.
Cuando falla
Un KPI en rojo es una alarma: algo se dañó. Un OKR al 70% puede ser normal: era ambicioso a propósito.
Cantidad
Cinco a nueve KPIs para toda la empresa. Uno o dos OKR por área y por trimestre, no más.
Quién lo mira
El KPI, cada semana, quien opera. El OKR, cada mes, quien dirige.

El error más frecuente: OKR que en realidad son tareas

«Lanzar la página web nueva» no es un resultado clave: es una tarea. La prueba es simple: un resultado clave siempre se puede escribir como «de X a Y para tal fecha». Si no admite esa forma, es trabajo, no resultado.

La versión correcta sería: «pasar de 0 a 40 cotizaciones mensuales originadas en la web, para el 31 de marzo». La página es el medio; el resultado es lo que la página debía producir. La diferencia parece de redacción y no lo es: con la primera versión el equipo celebra haber lanzado una web que no trajo un solo cliente.

El segundo error: confundir ambición con castigo

Los OKR nacieron en Intel y se hicieron famosos en Google, donde se fijan a propósito por encima de lo alcanzable: cumplir el 70% se considera bueno. Eso solo funciona si nadie es castigado por quedarse en el 70%. Si el OKR se usa para evaluar el bono de fin de año, en el trimestre siguiente todo el mundo va a proponer metas fáciles, y usted habrá cambiado un instrumento de crecimiento por un trámite.

Cuál necesita usted primero

Si su empresa todavía no mide nada de forma regular, empiece por los KPIs. Poner objetivos trimestrales sobre una operación que nadie mide produce planes bonitos que nadie puede verificar.

Cuando lleve dos o tres meses con los indicadores actualizándose solos, agregue uno o dos OKR por área. Ese orden — primero medir, después cambiar — es el que sostiene la en vez de convertirla en un taller anual.

En Priorita ambos conviven: los KPIs cuelgan del área que los produce y se revisan en el consejo semanal; los objetivos cuelgan de la misma área con sus resultados clave, y el avance se calcula a partir de los datos en vez de estimarse a mano.

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